miércoles, octubre 11, 2006

Cinema

Y fue en mitad de la película cuando apareciste por el lado izquierdo de la pantalla. Tu rostro abarcando un universo entero en technicolor mientras tus labios anunciaban en dolbystereo que lo nuestro era imposible. Y sin embargo, seguí fundido en el asiento hasta que los créditos me confirmaron la inevitabilidad de tus palabras. Al final te fuiste con el chico de la peli, como cada noche, sin hacer caso a mis súplicas de amor desesperadas.